La categoría Sport Prototipo constituye una etapa destacada en la historia del automovilismo argentino. Tecnológicamente de avanzada para la época surge alrededor de 1968, como un desmembramiento del Turismo Carretera, para desaparecer en 1973. Reconstruir la historia de esos años significa recordar autos, hombres, episodios, que dejaron huellas cimentadas en el trabajo creativo de los constructores y en la capacidad conductiva de los pilotos.
Pero después de más de tres décadas creo que se impone un ejercicio de memoria que permita recordar en algunos casos y en otros directamente informar sobre las características esenciales de esta categoría. Para comenzar entiendo que resulta interesante aclarar el significado de la palabra prototipo. Deriva del griego protótypos; de prôtos, primero y de typos: modelo; vale decir que se refiere al ejemplar o primer molde en que se fabrica una figura u otra cosa (concretamente, en el tema que nos ocupa, un auto). Esta explicación nos permite deducir qué tipos de autos participaban de esta categoría, coches construidos especialmente para la función que debían cumplir.
La historia nos remite a la aparición en el Turismo de Carretera de un auto, “la Garrafa”, construida por los hermanos Bellavigna, que señala el punto de partida de una generación de coches de competición: los prototipos. Con la aparición de nuevos prototipos se llegó, después de ásperas situaciones, al 24 de julio de 1968, en que la Comisión Técnica de la C.D.A., junto a un grupo de constructores daba forma a una nueva categoría: Sport Prototipo, con un reglamento transitorio que entró en vigor a partir del 1 de enero de 1969, año en que se programaron diecisiete carreras y que mostró un constante progreso, con un parque de autos cada vez mejores, aunque no muy rico, porque se estaba experimentando a un costo muy alto.
Mientras 1970 mostró a la categoría con un flamante reglamento que recibió de parte de los constructores alabanzas y críticas por igual y nuevos autos de buen diseño y elevada manufactura, en 1971 empezó a sufrir las consecuencias de los altos costos, los que en algunos casos resultó imposible financiar. Además era necesario tiempo para llevar a cabo los desarrollos y crecer, cosa que la impaciencia de los patrocinadores no siempre concedió. Agregado a esto se produjo el alejamiento injustificado de las terminales General Motors y Chryler, lo que unido al retiro de la empresas petroleras extranjeras ante la política estatal de Y.P.F., produjo serias dificultades económicas. En definitiva, los altos costos por un lado y el retiro de las fábricas y de los patrocinadores más importantes inevitablemente marcó la decadencia y posteriormente la quiebra de los Sport Prototipo.
Se intentaron nuevos caminos pero para 1973 la categoría prácticamente había desaparecido. Algunas voces dijeron que pretender un automovilismo con esas características en la Argentina era una utopía, lo que constituye, ni más ni menos, que un punto de vista muy particular.
Justamente la finalidad de esta página dedicada a la categoría es presentar autos que por su elevado diseño y por la tecnología aplicada en su construcción nos permitieron disfrutar de un automovilismo de elite, junto al relato de situaciones vividas durante los años de vida del Sport Prototipo.